sábado, 30 de diciembre de 2006

nuestra memoria merece un lugar

La ciudad es un tejido de relaciones sociales (culturales, económicas y políticas)que se materializan en forma de calles, plazas, edificios, presencia (o ausencia) de servicios públicos e infraestructura de todo tipo. Entonces, que no exista en mesa redonda un parque, una placa, o ningún tipo de hito que actualice y traiga a la memoria la tragedia de más de 500 familias es una expresión de la exclusión a que están sometidos los pobres de nuestra ciudad. Recordemos que la gran mayoría de muertos fueron vendedores ambulantes, vecinos de la zona, taxistas.



En el lugar donde antes estuvo el banco de la nación que fue quemado durante la marcha de los cuatro suyos y murieron seis personas hoy hay un bien cuidado parque con una placa que recuerda el hecho. Obviamente el gobierno anterior presionó para que ese hecho de la historia fuera ensalzado (por que le convenía) y quedara grabado en la memoria física de la ciudad en forma de monumento. En mesa redonda desaparecieron 100 veces más vidas.



Hicimos autoadesivos mostrando esto. Los llevamos a mesa redonda el día 28 en la noche. muchos de los familiares estaban ahí realizando la vigilia. cuando explicamos lo que habíamos hecho, les pareció bien. rápidamente algunos de ellos pidieron autoadesivos y empezamos a colocarlos por toda la zona. Hasta los niños pegaron. También los repartimos el día 29, en la misa que se hizo en el lugar del incendio y donde hubieron más deudos.


Las familias habían estado mucho más centradas en tratar que se haga justicia hacia sus familiares en la vía judicial, pero también sabían que ahí hacía falta un lugar para rezar y recordar a sus familiares. había un parquecito que se destruyó para empezar la construcción de una nueva galería. una de las señoras lo dijo bien: "eso es una falta de respeto a la memoria de los muertos"













Lima tiene cientos de plazas y monumentos dedicados a gente que peleó (si es que realmente lo hizo) por ideas que nada tienen que ver con nosotros, a autoridades criminales y a gente que nadie sabe qué hizo. Acaso no son más heroicos que muchos de esos los padres y madres que salen a vender en la calle cada día para poder pagar la escuela de sus hijos o la comida del día sabiendo que mañana será igual y que probablemente nunca logren salir de esa situación.